Cuida tus palabras!

Como lo contaba la Babi

Hay un segundo en la vida en que lo que dices se hará realidad, nadie sabe cuándo.

Cuando hablas mal de otra persona ocurren tres cosas: Primero matas a la persona de la que estás hablando. La gente podrá creerte o no, pero comenzará a dudar de ella. Matas igualmente a la persona que te está escuchando. El solo hecho de oír los comentarios o rumores envenena a quien te escucha. Por último, te destruyes a ti mismo por contaminar a la gente con rumores mal intencionados y sin valor.

Esto le sucedió a Gabriel, un niño de ocho años, por no saber guardar un secreto. No fue capaz de cumplir su promesa y contó lo que debía guardar celosamente para sí. Su amigo se sintió tan traicionado que no quiso volver a hablarle nunca más. Gabriel sufría porque no acababa de comprender la gravedad de la ofensa: ¡nada era tan grave! Extrañaba a su amigo, nunca quiso dañarlo, pero de todas maneras perdió su amistad.

Al observar la tristeza de su hijo, el padre de Gabriel le encomienda una extraña tarea: —Hijo, toma esta almohada de plumas, ve al patio y azótala fuertemente contra el muro hasta que las plumas vuelen. Gabriel, aunque sorprendido, cumple la orden de su padre. Luego de unos minutos, la tela de la almohada cede y las plumas vuelan en todas direcciones.

—Ahora recoge todas las plumas que volaron. No debe quedar ninguna —agregó el padre. Gabriel intenta por todos los medios recoger las plumas, pero rápidamente se da cuenta de que era imposible. Consternado mira a su padre aún sin entender.

—Esta es la razón por la cual tu amigo está tan dolido contigo. Las palabras son como las plumas, nunca podrás recuperarlas todas. El secreto que tú revelaste será pasado de persona a persona y no hay manera de volver atrás. Es por eso que debes cuidar lo que dices y no hablar nunca mal de nadie.

Los dichos de la Babi

Las palabras tienen vida.