La punta del asado
Llega un día el marido a la casa y le dice a su mujer: —Amor, te traje este precioso trozo de carne para que lo hagas al horno. ¿Cómo lo haces mi amor, cómo lo preparas? La señora le responde: —Bueno, junto los aliños, le pongo sal, aceite, un poco de pimienta, lo adobo con todo esto y luego lo amarro, le corto la punta y lo meto al horno.
—¿Y por qué le cortas la punta, mi hijita? —pregunta el marido. —No sé —le dice la esposa—, mi mamá lo hacía así.
El esposo sugiere ir a verla: —Hola suegra —dice al entrar—, queremos saber cómo hace usted esta carne asada. Ella responde: —La aliño bien, la amarro, le corto la punta y la meto al horno. —¿Y por qué le corta la punta, suegra? —No sé, mi mamá lo hacía así.
Deciden ir donde la abuela. —Hola Babi, ¿cómo está usted? Queremos preguntarle algo, ¿cómo hace el asado tan rico que nos prepara siempre? —Claro —dice orgullosa por la pregunta—. Tomo la carne, la aliño bien, la amarro, le corto la punta y la meto al horno. —Y ¿por qué le corta la punta, Babi? —Porque mi horno es tan chico que no me cabe la carne entera.
Los dichos de la Babi
Cuando un padre le da a un hijo, ríe el padre y ríe el hijo; cuando un hijo le da a un padre, llora el padre y llora el hijo.
