La mala suerte

Un pobre hombre camina calle abajo quejándose de su mala suerte: —¡Soy tan pobre! —se lamenta—. Trabajo duro de sol a sol, pero no me alcanza.

Papi
Papi

—D's mío y de mis padres, me siento viejo y acabado. ¿No podrías, por una vez, hacerme ganar el premio mayor de la lotería? —Así podría terminar mis días más tranquilo, sin urgencias y con menos dificultades. —¿Podrías hacerlo, oh D's?

Se abre el cielo y se escucha la voz de D's que señala: —Hijo mío, no quisiera verte sufrir, con mucho gusto accedería a tu petición, pero al menos por una vez, ¿podrías ayudarme comprando un número de la lotería?

Los dichos de la Babi

La persona se conoce mejor: en el juego, en el bolsillo y en la bebida.