
La plegaria
Como lo contaba la Babi
De tu boca al oído de D's.
Cierta vez, en un pueblo del sur de Chile, sucedió un milagro. La torrencial lluvia que caía desde hacía ocho días, aumentó el caudal de los ríos e inundó las casas. De pronto, el río se desbordó y el agua que amenazaba con destruirlo todo a su paso, se detuvo milagrosamente.
El pueblo no podía creer la buena suerte que habían tenido y elevaron sus agradecimientos al Todopoderoso con tanto fervor que esta vez Él les respondió diciendo: —La plegaria de Meir, el cojo, me conmovió.
Varias personas se organizaron para ir a visitar a Meir, el cojo, a quien todos tenían por el tonto del pueblo. —¿Qué oración dirigiste a D's el día que se desbordó el río? —le preguntaron.
—No sabía qué palabras usar —dijo Meir—. No tenía ningún libro de rezos y tampoco hubiera sabido cuál elegir, así que recité el abecedario y le dije al Altísimo: —Aquí están todas las letras, acomódalas y construye con ellas la mejor plegaria para pedirte que protejas a este pueblo.
Los dichos de la Babi
Todos tenemos un lugar en este mundo: tanto la humilde cucaracha, como el águila real.
