La gallina y sus patitos
Una pata está empollando cuatro huevos que recién ha puesto. Sigilosamente, viene un zorro y se come a la pata, sin embargo, por alguna extraña razón, no se come los huevos. Pasa por ahí una gallina que estaba clueca y se posa sobre los huevos para empollarlos.

Por supuesto que al nacer los patitos adoptan a la gallina como su madre. Ella feliz, les enseña a rascar la tierra en busca de alimento y al ver que no lo logran, se las ingenia para cortar unas lombrices y se las entrega en el pico.
Pasan los días y los patitos crecen al cuidado cariñoso de la gallina. Entonces, deciden dar un paseo por la granja. La gallina camina orgullosa, seguida por los cuatro patitos. En el camino pasan por una laguna, el instinto hace que los patitos salten al agua y comiencen a chapotear en medio de una gran alegría.
La gallina se espanta y comienza a gritar moviendo vigorosamente sus alas. —¡Salgan niños, se van a ahogar! —grita con desesperación. Pero los patitos no se sienten en peligro y continúan nadando felices. La gallina no logra convencerlos, salta y cacarea, pero nada pasa.
—¡Qué falta de respeto esta juventud! —opina uno que observaba la situación.
Los dichos de la Babi
D's mío, ¡asústame, pero no me castigues!
