La gran roca

Ha fallecido el amado padre de familia. El cementerio lucía atestado de personas que acudían a acompañar a los familiares de quien había sido en vida un gran y respetado hombre. Buses acarreaban a leales y entristecidos trabajadores que deseaban despedir por última vez al «buen patrón».

Luego de los oficios religiosos, el rabino, enfrentando a la multitud, expresó estas sencillas palabras: —Durante nuestra vida, muchas veces nos topamos con grandes montículos de piedras apiladas de cualquier forma y tamaño. El tiempo las mantiene unidas y estables hasta que una de ellas es extraída del montón.

—Si la piedra es pequeña y superficial, nada ocurre y el montículo se mantiene incólume; mas si es una roca de importante tamaño ubicada en la zona basal de la montaña, esta comenzará a derrumbarse, cambiando la forma y la posición de cada uno de sus componentes variará, hasta quedar estable nuevamente.

—La persona a quien hemos venido aquí a acompañar, representa la gran roca basal. Su pérdida no solo ha hecho temblar a su familia entera, sino que también ha afectado a toda la comunidad. —Tengo la certeza de que sus hijos intentarán seguir su ejemplo y de que se constituirán, a su tiempo, en fuertes rocas donde muchos podrán acudir en busca de consuelo o consejo. —Que así sea —concluyó.

Los dichos de la Babi

Si hay luz en el alma, hay belleza en la persona.