Ilustración del cuento «El elefantito del circo»

El elefantito del circo

Con la primavera llegó el circo. Traía leones, caballos y perros amaestrados; de entre ellos destacaba un enorme elefante que había logrado conquistar el corazón de los niños quienes acudían felices a ver sus gracias y jugarretas.

En cierta ocasión, un grupo de chicos fue a visitar al elefante luego de finalizada la función. Con asombro observan que una de sus grandes patas traseras está amarrada a un delgado cordón fijado al suelo con una pequeña estaca. Esto le impide moverse demasiado lejos. —¡Qué extraño —comentan los chicos—, con un mínimo esfuerzo podría librarse de la amarra que lo sujeta.

Cerca andaba el dueño del circo que al escuchar las palabras de los niños se aproxima y les explica: —Recibí este elefante apenas nacido, era muy pequeño y con dificultad lograba pararse sobre sus patas. Apenas se hizo un poco más fuerte, lo amarramos con una cuerda sujeta a un clavo para que no escapara.

Por días y días, el elefante trató sin éxito de cortar la cuerda o soltar la estaca que le impedía caminar libremente por el lugar. Luego de semanas y meses de intentarlo se dio por vencido y creyó que ya nunca lograría zafarse de la amarra. ¡Jamás volvió a intentarlo! Creció, su fuerza y poder aumentaron ostensiblemente, mas el recuerdo de la dura lucha dada sin éxito hace tantos años, lo convenció de que jamás sería capaz de lograrlo.

Los dichos de la Babi

Unos nacen con «estrella», otros nacen «estrellados».