Huellas en la arena
Una persona muere y llega al cielo. Repasa el recuento de su vida y observa lo que le tocó vivir.
La extensa ruta de su existencia se le aparece como un prolongado sendero de arena. En gran parte de este divisa con claridad dos pares de huellas, uno al lado del otro. Sin embargo, en algunos tramos, solo hay un par de huellas en el camino.
Se queda meditando unos instantes, luego, acercándose al Creador, dice: —Observo mi camino y veo que estuviste a mi lado durante la mayor parte de mi vida, pero me doy cuenta también que en los momentos más difíciles, cuando estuve realmente mal y necesité de ti, me dejaste caminar solo con mis penas y dificultades.
D's lo mira con ternura y señala: —¡Hijo mío, siempre caminé a tu lado! —Cuando ves solo un par de huellas sobre la arena, entonces yo te cargaba en mis brazos.
Los dichos de la Babi
La mona, aunque se vista de seda, mona se queda.
