Una piedra en el camino

Como lo contaba la Babi

¿Lo quieres realmente?

Un señor de edad mediana y aspecto respetable, que camina al atardecer por una calle solitaria, a lo lejos sobre el pavimento, divisa cierto brillo que llama profundamente su atención. Al acercarse nota que es una piedra dorada, de tamaño mediano y bordes pulidos. Se inclina para recogerla y se da cuenta que es de oro puro.

—¡Qué extraño! —observa—. ¿Quién habrá abandonado una roca de tanto valor? Mira hacia ambos lados del camino y no ve a nadie. Observa cuidadosamente a su alrededor, pero la calle sigue desierta y decide guardarla. —Yo la encontré y nadie la reclamó —piensa para sí.

Comprueba su considerable peso y la guarda en el interior de su chaqueta, mientras se dice: —¡Ahora eres mía!

En ese preciso instante, se escucha una voz que sale de la piedra y dice al unísono: —¡Ahora eres mío! Deberás cuidarme y asegurarte de que no me roben. Desconfiarás del valor que te ofrezcan por mi compra y perderás la tranquilidad sospechando de todo aquel que conozca mi existencia.

Los dichos de la Babi

¡Haz el bien sin mirar a quién!