La madre judía (Idishe mome)

Es ampliamente conocido que la madre judía es cariñosa, muy preocupada de sus hijos y de la familia en general. Esta era una típica «ídishe mome» que tenía solo un hijo. Su esposo ha debido ausentarse un tiempo por asuntos de negocios.

Al hijo le gusta mucho salir, estar con los amigos, apostar y pasarlo bien. No es muy responsable y dedica escaso tiempo al estudio. La mamá no sabe cómo enrielar a este hijo y trata de aconsejarlo, pero no consigue nada. Es una familia de origen humilde. La madre sale a trabajar y cuando logra con esfuerzo ahorrar unos pocos pesos, los guarda para emergencias dentro de un cajón en su dormitorio. Le da al hijo para todas sus necesidades, a pesar de que jamás le es suficiente.

Un día cualquiera, este hijo que bien conoce el lugar donde su madre guarda el dinero, decide tomarlo para pagar unas deudas de juego. Al anochecer, el joven comienza a sentirse mal por lo que ha hecho. Su madre está por llegar y los remordimientos lo tienen alterado y muy nervioso.

—¡No puede ser! —grita la mujer al notar la ausencia del dinero. Sin poder tolerar la vergüenza que lo embarga, en un arrebato de locura, agarra un cuchillo y lo entierra en el pecho de su madre.

En su desesperación y descontrol, le saca el corazón. Con él aún latiendo entre sus ensangrentadas manos, corre desesperado intentando lanzarlo a las aguas del río. ¡Como si esto limpiara su horrendo crimen! En su loca carrera tropieza, cae y el corazón salta lejos.

De pronto, desde el corazón mismo, se escucha la voz de la madre que pregunta con dulzura: —¿Te has hecho daño, hijo mío?

Los dichos de la Babi

Crecer se hace con dolor.