El cielo y el infierno

Como lo contaba la Babi

¿Cuál es la diferencia?

Un hombre se dirige a D's con estas palabras: —Me pides que me comporte bien, que sea humilde y honesto; que trabaje por la justicia con generosidad y que evite la violencia, cualquiera que ella sea y así podré ganarme la vida eterna. —Me gustaría saber, ¿cuál es la diferencia entre el cielo y el infierno?

D's, que a todos escucha, accede a la petición y lo conduce al cielo. Una vez allá, se encuentran ante dos enormes puertas que lucen iguales.

Detrás de la primera puerta hay un salón muy grande. En el centro hay una gran mesa vestida de albo mantel, cuidadosamente dispuesta. Sobre ella hay un banquete de exquisitos alimentos. Asados de diversos tipos, acompañamientos para todos los gustos, papas fritas, pizzas y hamburguesas por doquier. Frescas y nutritivas ensaladas, vegetales varios, quesos de la mejor calidad, tortas, postres y frutos maduros completan el despliegue, junto a montañas de caramelos multicolores y bombones de chocolate.

Sentadas alrededor de la mesa, sin embargo, las personas lucen pálidas, débiles, flacas y mal nutridas, pero por sobre todo esto: ¡hambrientas y muy tristes! Cada una de ellas tiene amarrada a su brazo una larga cuchara de madera que llega hasta el codo y sobresale más allá de la mano. Al intentar llevar el alimento a la boca no pueden evitar que este se derrame sin llegar al objetivo. El hombre junto a D's observa la escena y calla.

Pronto se dirigen a la segunda puerta que los lleva al interior de otra sala de similares dimensiones que la anterior. También allí está la mesa grande, bellamente dispuesta, colmada con los mismos manjares que han visto. El hombre observa con sorpresa a los comensales. De igual manera, llevan amarradas al brazo idénticas cucharas largas, solo que estos, a diferencia de los anteriores, lucen fuertes y sonrosados. Se respira alegría y risas llenan el ambiente. ¡Nadie pasa hambre!

… Y es que en este sitio, cada uno utiliza su cuchara para alimentar al vecino.

Los dichos de la Babi

Los buses van llenos, …tú estás satisfecho.